Romano: “Es hora de construir y sanar un entramado social casi desmoronado ante la falta de diálogo”‏

Quiero y necesito dejar algo muy claro, porque quizás no se entiende o se intenta desvirtuar lo que a través de un Proyecto, en mi caso particular, se pretende plantear.

No existe ni he recibido ningún tipo de presión de ningún sector, como ha titulado un medio de comunicación local. Voté la Ordenanza Tarifaria convencido de la necesidad que tenía la ciudad de actualizarla, en el marco de tener una equilibrada relación entre las tasas e impuestos y los servicios que debe brindar el Municipio.

No busco ni pretendo derogar una norma que voté y que Ushuaia necesita, -ya que se trata de la columna vertebral de la ciudad- pero cuando los vecinos, las cámaras empresariales e industrias plantean la necesidad de poder conversar al respecto – antes de su aplicación – no encuentro ni veo ningún problema en hacerlo y suspender la entrada en vigencia de la nueva Ordenanza, para que se pueda dar un espacio de diálogo, acordando ciertos puntos y parámetros en función de su aplicación práctica. El sector empresarial e industrial por su parte han expresado su postura ante el Concejo Deliberante y sería constructivo, que del mismo modo, puedan hacerlo ante el Ejecutivo a través de mesas de trabajo que enriquezcan la mirada sobre esta norma vital. El trabajo asociativo entre el sector público y el sector privado son fundamentales a la hora de llevar acuerdos para la gestión y la mejora de la ciudad.

Han surgido variadas inquietudes por parte de los vecinos y me resulta importante que se genere ese espacio para que puedan plantearlo y conversarlo con el Ejecutivo, como autor de esta Ordenanza. Todo es perfectible y siempre se puede mejorar, desde esa convicción apoyó el proyecto de suspensión de la entrada en vigencia de la Ordenanza Tarifaria.

No dudo de la buena predisposición de todas las partes. Hay buena intención en el Ejecutivo y en todos los sectores, no se trata ni de una equivocación ni de ningún tipo de presión, tiene que ver con asumir y estar a la altura de la responsabilidad que la sociedad ha delegado en cada uno de nosotros.

Es hora de construir y sanar un entramado social casi desmoronado ante la falta de diálogo. No veo motivos para cerrarnos en las posturas, en este momento tan particular que atraviesa la Provincia y la ciudad, darnos unos días de reflexión, para acercar posturas y consensuar, puede marcar la diferencia.