Carta de repudio tras los hechos del jueves‏

Algunas palabras tras hechos de público conocimiento

Resulta lógicamente absurdo entrelazar violencia +democracia. Sin embargo, el jueves 13, los mismos actores de la amenaza, la prepotencia y la extorsión nos hablaban de derechos, diálogo y consenso.

Un abismo, un divorcio peligroso entre la palabra y los hechos. Parece que algunos aún entienden que democracia es “hacés lo que yo digo o rompo todo” o lo que sucedió el día de la 4ª sesión: “o archivan ese proyecto o hay quilombo”. Y a esta altura todos conocemos qué significa en boca de estos señores la palabra tan habitual y cotidiana de “quilombo”.

Y parte de la institucionalidad provincial cedió ayer ante la violencia y el patoterismo habitual de quienes aún piensan que a las patadas se educa para la democracia, para la paz, para la diversidad, para inclusión de todos y de todas las ideas y para el futuro de una provincia y de una nación.

No asistí ayer a la sesión porque la condición para el debate fue obturar la posibilidad de debatir en una institución cuya esencia es, o debería ser, el debate de las diferencias. No asistí ayer porque aceptar las condiciones que impone el ejercicio de la violencia es aceptar que el Estado no existe.

Socavar las instituciones de la democracia es violencia.

Discutamos  una deuda que era de unos pocos y ahora es de todos, acordemos que  queremos ser solidarios y no privilegiados, discutamos cómo garantizamos entre todos los derechos de todos, para hoy y para adelante.

Las instituciones no son entelequias, somos nosotros mismos. El proyecto del FPV  quedó en el archivo por imposición de la fuerza sobre la razón.

                                                   Legisladora Amanda del Corro